Sabiendo el tipo de artículo que se vende, a quién atrae (niños) y quién compra (adultos), se diseño un escaparate exento de toda exposición, creando unos vinilos que recreasen un mundo, invitando así al niño a descubrir que hay detrás de esa gráfica, y despertando la curiosidad del adulto.
Se cuidó todo detalle gráfico dentro de la tienda, para guardar así una identidad de la que la empresa originalmente carecía. |